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La obra de don Carlos
al frente de la Escolanía a lo largo de casi
cincuenta años es conocida por todos los accitanos
y se ha proyectado nacional e internacionalmente acumulando
año tras año fama y prestigio. Poco antes
del mediodía del pasado sábado 5 de julio
las campanas de la Catedral de Guadix doblaban e instantes
después la noticia corría entre la población
accitana, había fallecido don Carlos Ros González,
director y fundador de la Escolanía de los Niños
Cantores de la Catedral de Guadix, un hombre que utilizó
y enseñó a utilizar la música para
rezar. Ese sábado con la muerte de don Carlos
se cerraba un capítulo de la historia cultural
de Guadix. Don Carlos había sido artífice
de una obra que sirvió para llevar el nombre
de Guadix por toda la geografía nacional y europea,
una embajada itinerante de nuestra ciudad que ha estado
abierta durante casi 50 años, decía Antonio
Avilés.
Por eso las banderas de la ciudad ondearon a media asta
durante tres días, porque había fallecido
un hombre ilustre de nuestra historia reciente. También
el delegado de Justicia, José Luis Hernández,
manifestó su consternación por el fallecimiento
de don Carlos y lo hacía expresando su pesar
a la gran familia de don Carlos, la Escolanía.
La capilla ardiente instalada en el Hogar de las Hermanitas
de Ancianos Desamparados de Guadix fue durante toda
la tarde del sábado y mañana del domingo
el destino de cientos de accitanos que sintieron la
pérdida como la de un familiar. Su fallecimiento
fue más sentido entre varias generaciones de
escolanos que perdían al padre y al maestro.
Que todos sean uno.
Durante el funeral la Catedral de Guadix fue testigo
de un acontecimiento único en la historia de
la Escolanía, más de un centenar de escolanos
de todas las épocas intervinieron en la misa
con sus cánticos. Así lo expresó
el obispo de la diócesis en su homilía
"hemos sido convocados por Don Carlos Ros, madrileño
que encajó y se identificó con Guadix,
para ofrecerle nuestro testimonio de gratitud".
Durante su homilía Juan García-Santacruz
dijo de don Carlos ser un "sacerdote de una vocación
tremendamente creativa". Damos gracias a Dios porque
Don Carlos ha sido un pastor presente, un pastor que
acoge, un pastor que acompaña; ha creído
en el amor y, por eso, ha sido fiel en el cumplimiento
de lo que se le encomendó ejerciendo su autoridad
como un "oficio de amor", no con la imposición
ni el despotismo. El amor del maestro por sus pupilos
también fue resaltado por el obispo diocesano
en su homilía y recordó que don Carlos
recorría diariamente el camino de su casa a la
iglesia de la Virgen de las Angustias; allí,
ante el Sagrario y la bendita imagen de la Patrona de
Guadix, hacía su oración. Y por tratarse
de la oración de un padre por sus hijos escolanos.
Es natural que su oración tuviera connotaciones
afectivas, como cuando oraba Jesús por los suyos
en la última Cena (cf. Jn 17): "Pido por
ellos. Padre... Para que tengan mi alegría completa...
Que los libres del Maligno... Que todos sean uno....
como Tú. Padre, estas en mi, y Yo en Tí,
Padre, quiero que los que me confiaste estén
conmigo, donde yo estoy; para que contemplen mi gloria.
A ellos les di a conocer tu nombre y se lo daré
a conocer, para que el amor que Tú me tuviste
esté en ellos, y yo en ellos".
Don Juan García-Santacruz se dirigió a
los escolanos a los que les dijo "no olvidéis
vuestras raíces. El mejor homenaje que podéis
ofrecer a Don Carlos es vuestra conducta cristiana ejemplar
y perfectamente vivida".
Finalizada la misa de exequias un espontáneo
y emotivo aplauso acompañó a don Carlos
hasta las puertas de la Catedral. Durante varios minutos
escolanos, padres de escolanos, vecinos de Guadix dieron
su último aplauso a aquel sacerdote tímido
que durante años llenó de música
las bóvedas de la Catedral y siempre fue receloso
a recibir honores y reconocimientos. Un aplauso que
fue difícil de callar porque brotaba del corazón
de quienes lo conocieron, aprendieron de él o
disfrutaron de su labor. José Pablo Serrano,
director de la actual Escolanía de Niños
Cantores señala que "todo el mundo coincide
que era un hombre que ha dedicado su vida a sus tres
vínculos, la Iglesia, la música y dentro
de la Iglesia a la Virgen.
Yo lo asociaría con lo que se dice del compositor
Francisco Guerrero, que era el cantor mariano por excelencia.
La labor que don Carlos ha realizado en Guadix es conocida
por todos y ha llevado el nombre de Guadix por toda
España y muchos países de Europa y todo
queda dicho con el aplauso que recibió cuando
salió de la Catedral camino del cementerio".
Irrepetible.
Don Carlos ha sido una persona que ha dejado una profunda
huella en la vida cultural de Guadix. tuvo innumerables
éxitos en España y en el extranjero, llegando
a representar con gran éxito a nuestro país
en el Concierto de las Naciones, codeándose con
los más afamados coros europeos. Al margen de
los galardones que recibió como director de la
Escolanía, tuvo gran cantidad de reconocimientos,
entre los que destaca el de Hijo Adoptivo de la Ciudad
de Guadix. También se puso su nombre a la placeta
en la que vivía desde hace años. Durante
anos la ciudad de Guadix se ha sentido orgullosa de
la obra de don Carlos.
Para Rafael Pascual Hernández, escolano y organista
de la Catedral, don Carlos fue "un personaje muy
importante para la vida musical de Guadix seguramente
irrepetible". Destaca su entrega y sacrificio constante
hasta el punto de que será imposible encontrar
una persona capaz de realizar una labor como la hecha
por don Carlos. Muchos son los adjetivos con los que
antiguos escolanos definen a su maestro, como austero
y sacrificado, pero Francisco Hernández, también
escolano lo define rotundamente como "una persona
buena" a lo que no añade nada más
porque en ese bueno se da a entender todas las cualidades
de don Carlos.
Entre los escolanos está generalizado el sentimiento
de la pérdida de un padre, así Jesús
Blázquez, que se encontraba de viaje con la Coral
Acyda afirmaba que "ha sido para mí y para
todos los componentes de la Escolanía como un
padre". A lo que añadía su faceta
de maestro "de don Carlos, aunque él no
lo pretendiese, ha sido de quien más he aprendido
a interpretar la música".
Joaquín Vera, que ha vivido desde su niñez
la Escolanía, afirma que don Carlos era algo
más que un padre, "he vivido con él
más de 50 años y se me han hecho cortos,
ya nos encontraremos donde él esté y formaremos
con él el coro". Jesús Alcalá
también lo define como su segundo padre y amigo,
preocupado por los niños y recuerda los trabajos
y desvelos de don Carlos durante los viajes "cincuenta
años de historia se han tenido sin un solo accidente,
él estaba muy encomendado a Dios y la Virgen
y quizá por eso no se ha tenido nunca un accidente".
Todos los escolanos coinciden en definir a don Carlos
como una persona muy convencida de sus ideas y un músico
como pocos, aún sin ser un músico perfecto,
pero tema una forma especial de sentir la música,
de amarla y de comunicarla, no sólo a los que
cantaban en el coro, sino también a los que escuchaban,
en su forma de interpretar la música, sobre todo
la polifonía que a él más le gustaba,
la polifonía de Victoria o Palestrina.
Constancia
El éxito de la Escolanía está en
la dedicación y sacrificio de su fundador, unas
características que según los escolanos
más añejos serán difíciles
de volver a ver repetidas. Según Manuel López,
ese espíritu de sacrificio lo supo transmitir
a los componentes de la Escolanía, pero fue él
quien predicó con el ejemplo y entregó
las 24 horas de todos los días de su vida a conjugar
a un grupo de niños para que todos fuesen una
única voz. Más de tres mil piezas en el
repertorio de la Escolanía fueron aprendidas
y cantadas durante años y para eso se tenían
once ensayos a la semana mantenidos regularmente durante
más de cuarenta años, algo muy difícil
de afrontar. Los escolanos han sentido la muerte de
don Carlos Ros, como la de un padre con el que convivieron
más de cincuenta anos.
J. J. Pérez. Guadix
(Publicado en Wadi-as Información. Nº 66.
Guadix. Julio 2003.) |