Ha
muerto un hombre bueno |
|
Francisco Hernández Cruz |
Ha muerto un hombre bueno, don Carlos
Ros González, presbítero, canónigo
de la Santa Iglesia Catedral de Guadix, y fundador, en
1956, de su Escolanía, los Niños Cantores.
Hombre bueno, porque así ha desfilado en su recorrido
vital: haciendo el bien a todo aquel que a él se
acercaba con una demanda, o sin ella, simplemente como
cualquier interlocutor. Testigos de ello son muchas humildes
personas de la ciudad, a quienes atendía con asiduidad,
desde una austeridad proverbial. En este aspecto, quizá
sea esa humana y extrema humildad el rasgo más
característico de su persona y vida.
Presbítero comprometido con su ministerio, crítico
con algunas decisiones de la Jerarquía, hizo de
su vida un continuo testimonio, basado siempre en una
piedad sin límites: sólo muy avanzada su
enfermedad dejó sus obligaciones diarias con el
breviario, y no cesaba de lamentar esta imposibilidad
con quienes le visitábamos. Pero esta piedad tenía
una firme base: su fe, inquebrantable, firme, real, únicamente
comparable con la mostrada por Abraham.
Fundador de la Escolanía, nos enseñó
a muchos miles a rezar cantando y, con el tiempo, se convirtió
en maestro de maestros, mostrando un excepcional cariño
a los niños. Nos supo infundir ese amor, y nos
transmitió toda una serie de valores, de los que
hoy echa a faltar la sociedad. Fue, para muchos de nosotros,
un segundo padre y, cuando alcanzamos cierta madurez,
el fiel amigo que tanto anhelamos los humanos. Con su
Escolanía, paseó el nombre de Guadix por
el mundo.
Podrá estarse o no de acuerdo con él, mas
nadie puede poner en duda su fe cristiana, su integridad,
su hombría de bien y su magisterio sin par. D.
E. P.
Francisco Hernández Cruz
|
| |
|