
De todos es conocida la influencia bienhechora, la
atracción poderosa y eficaz apostolado que el
canto de los niños ejerce sobre las almas, aún
las más apartadas, ya que con la gracia de su
voz y la inocencia de su vida contribuyen al esplendor
del culto y a la mayor devoción de los fieles.
Conmemoramos en este curso los 50 años de la
constitución del Coro de Niños Cantores
de la Catedral de Guadix. Ciertamente, no hay mejor
homenaje que se le pueda hacer que perpetuarlo, inmortalizando
de esta manera a su fundador: el recordado y querido
sacerdote Don Carlos Ros González.
Así, a petición del Sr. Obispo de Guadix
y del Cabildo catedralicio, los Heraldos del Evangelio
-- siguiendo las huellas de D. Carlos – (curso 2005-2006)
asumieron el compromiso de revitalizar las excelentes
actuaciones de esta famosa institución que, durante
tanto tiempo, supo dar esplendor, grandiosidad y belleza
a la liturgia de la Catedral accitana, llevando el nombre
de la ciudad por toda Europa.
Indudablemente, en esta labor, los más beneficiados
son los niños que, junto a la educación
musical y coral, reciben otras atenciones de tipo formativo,
cultural y religioso.
Formados por jóvenes en su gran mayoría,
los Heraldos del Evangelio constituyen una Asociación
Internacional de Derecho Pontificio, la primera en ser
aprobada por el Papa Juan Pablo II en el tercer milenio.
Actúan en 57 países, dedicándose
a la Nueva Evangelización. Consagran buena parte
de sus esfuerzos a la formación de la juventud,
especialmente a través de la música. De
esta manera, animan varios coros y bandas sinfónicas
con el fin de llevar, a través de la música,
un mensaje de fe y esperanza a la humanidad actual.
Fruto de este jardín musical que es Guadix, están
aquí, representándolo, estos jóvenes
de varios colegios. Llevan ya más de un año
animando la liturgia de la Catedral de Guadix; y, según
el decir de muchos, lo hacen cada vez mejor.
Quiera Dios que sigan con su entusiasmo juvenil, animando
esta Escolanía que cantó, y continúa
cantando, la Gloria de Dios, transmitiendo amor, alegría
y paz a las gentes de buena voluntad.
Director: D. Pedro Henrique da Cruz
Organista: D. Gonzalo Fernández Segura
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